Clotilde, la esposa de Sorolla, en Jávea

Mujer frente al mar ¿Clotilde? (1900-01) Nota de color. Joaquín Sorolla (Museo Sorolla inv. 00475)

Con motivo del Día Internacional de la Mujer vamos a dedicar unas palabras a la presencia de Clotilde García del Castillo, esposa de Joaquín Sorolla en Jávea, la cual no solamente acompañó a su esposo en dos periodos vacacionales, sino que supuso para ella un lugar de reposo ante el desconsuelo de haber perdido a su marido.

Clotilde García era hija del fotógrafo Antonio García, y allí la conoció Sorolla al estar trabajando para tan afamado fotógrafo. En 1888 regresó de su estancia en Italia para casarse con ella y juntos se fueron a vivir a Asís, para después establecer su residencia en Madrid. A partir de este momento Clotilde se convirtió en la persona más importante para Sorolla.

Jávea. Clotilde (1900-01) Nota de color. Joaquín Sorolla (Museo Sorolla inv. 00467)

De Clotilde se podría decir muchas cosas y todo lo que digamos u opinemos siempre será desde una interpretación personal ya que nadie puede recrear la relación personal que se produce de puertas para adentro. Yo creo que Sorolla no sería el Sorolla que conocemos sin la paciencia de Clotilde. Clotilde fue esposa, madre, musa, administradora y consejera además de ser la impulsora del actual Museo Sorolla, pero en mi opinión personal creo que Clotilde fue una paciente sufridora del carácter enérgico de su marido quien estaba obsesionado por la pintura, por la práctica, los triunfos y logros, la perfección, el prestigio y la fama, la venta y exposición de su obra o sus viajes para pintar dejando en muchas ocasiones en la soledad a su mujer e hijos en favor de la pintura.

Con respecto a la presencia de Clotilde en Jávea, ella viene con su marido y sus hijos por primera vez en el verano de 1900 y repite su estancia en el verano de 1905. Clotilde acompañaría en muchos momentos a su marido a visitar los diversos escenarios javienses para ser pintados y en otros momentos quedaría con sus hijos en la casa veraniega. Sorolla, además de realizar sus pinturas de paisaje o costumbrismo, también tiene muy presente a su esposa y familia, y serán representados en diversos dibujos, notas de color o cuadros, siendo de los más famosos la obra Clotilde y Elena entre las rocas.

Clotilde y Elena en las rocas de Jávea (1905) Joaquín Sorolla (Colección particular)

Clotilde, en base a los dibujos de Sorolla, se ocupa del cuidado y educación de sus hijos, tiene momentos de lectura, de descanso, de paseo y disfrutará del paisaje junto con su cuñada o su hermana.

Clotilde será quien inspire a su marido a realizar toda la serie de bañistas, niños y niñas, que pintaría en su estancia de 1905. En una carta con fecha 19 de junio de 1898, cuando Clotilde aún no había conocido Jávea le escribe: “Esta noche pasada soñe que habías venido y que traías una gran colección de cosas pintadas, algunas de ellas (en sueño) preciosas y un cuadro en que había una porción de chicas desnudas bañandose con el cabo San Antonio por fondo y unos grandes peñascos amarillos en primer término, no sé en la realidad qué tal haría esta mezcla”.

Lamentablemente también fue Clotilde quien se encontró con el fatal escenario del crimen que se produjo en agosto de 1905 por el que la criada de la familia fue herida por su pretendiente, el cual se suicidó después a cincuenta metros de la casa. Se ha comentado que esta fue la razón por la que la familia Sorolla huyera de Jávea y no volviera nunca más pero nada más lejos de la realidad, ya que se quedaron hasta el mes de septiembre de ese año y Jávea siempre estaría en la mente del pintor.

Cierto es que Clotilde ya no volverá a Jávea hasta el mismo año en que falleció su marido. Sorolla falleció el 10 de agosto de 1923 y el día 13 fue enterrado en Valencia. Días después, Clotilde junto con su hijo Joaquín Sorolla García decidieron descansar en Jávea en la casa que había levantado su hermana Pepita García del Castilla llamada “El Campet”. Así se anunciaba en la prensa local de Las Provincias:

Las Provincias: diario de Valencia, Año 58, nº 17.778, 21 de septiembre de 1923, p. 3

Unos años después, el 23 de septiembre 1925, Clotilde de nuevo con su hijo, acudieron a Jávea para asistir a la inauguración de la Plaza Pintor Sorolla que el Ayuntamiento había dedicado descubriendo una placa que había realizado el escultor Jaime Mulet (ver post I y post II). Tras esta estancia de 1925, desconozco si Clotilde volvió a veranear junto con su hermana Pepita y su cuñado Antonio Monleón pero lo que sí parece es que Clotilde, a pesar de lo acontecido en 1905, Jávea le pareció un lugar de descanso y en donde recordar a su amado marido.

Fuentes:

  • PONS SOROLLA, B. y LORENTE SOROLLA, V.: Epistolarios de Joaquín Sorolla: III. Correspondencia con Clotilde García del Castillo (1891-1911).  Editorial Anthropos. Barcelona, 2009, Carta 126, p. 105.
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