Anécdotas de la estancia de Sorolla en Jávea (I)

Retrato de Julio Cruañes (1905) por Sorolla / Autorretrato de Sorolla (1909)

El estar viviendo en estos momentos en Jávea me está dando la posibilidad de conocer más de cerca el lugar donde Sorolla y otros muchos pintores estuvieron inspirándose para crear sus obras. Pero también me está dando la oportunidad de conocer anécdotas e historias del pintor que no aparecen escritas en los libros de arte ni en monografías. Historias que quedaron en el recuerdo de aquellos que vivieron en la época en que estuvo Sorolla y que se han ido transmitiendo oralmente. ¿Qué hay de cierto en ellas? ¿Qué hay de interpretación? Pues es algo difícil de asegurar ya que al igual que ocurre con las leyendas, estas historias orales tendrían una base de verdad y mucho de interpretación por parte de quién lo va transmitiendo a lo largo del tiempo. Sea como fuere, todas ellas son curiosas y dignas de conocer.

Con este motivo, he consultado el libro de Ramón Llidó titulado Jávea, un paraíso escondido (1968) en donde dedica un capítulo a la estancia de Joaquín Sorolla y comenta varias anécdotas de índole más personal que me han parecido curiosas y que no había leído en otras publicaciones.

Sobre Julio Cruañes Soler y Joaquín Sorolla:

La primera de ellas hace referencia a la relación de Joaquín Sorolla con don Julio Cruañes y la razón por la pudo venir a Jávea. Dice así:

“Uno de los hombres hacendados de Jávea, don Julio Cruañes, tiene la feliz idea de invitar a Sorolla a que visite Javea para que pinte unos cuadros sobre la elaboración de la “pasa” bajo los “riu-raus” y sobre los “sequers” de su hacienda. A Sorolla le tienta la idea, entre otras razones, porque su salud quebrantada le exige reposo. Allí Sorolla subre un nuevo deslumbramiento: la presencia inédita de un nuevo paisaje, con una nueva luz que es diáfana luminosa y con un extraño color de cielo y de mar”.

Retrato de don Julio Cruañes Soler realizado por Joaquín Sorolla en 1905 (Colección Privada)

Julio Cruañes Soler fue vicepresidente de la Junta de Salvamento de Naúfragos en Jávea en 1896 y después diputado provincial por Denia-Callosa d’en Sarria. Debió tener contacto con Sorolla desde la primera estancia ya que en una de sus cartas a Clotilde le dice que le remita las cartas a Julio Cruañes (carta 7 de octubre de 1896). De ser verdad esta anécdota, quiero pensar que el encargo de estas pinturas se refiere posiblemente al verano de 1900, en la tercera estancia de Sorolla en Jávea, ya que de este año se conservan en el Museo Sorolla y en otras colecciones privadas gran número de bocetos, notas a color y pinturas sobre “Lèscaldà de la pansa”.

Sobre la relación entre Julio Cruañes y Joaquín Sorolla daría mucho que hablar pero ahora no es el momento de alargarnos. Lo que sí sabemos es que hubo bastante relación personal y por correspondencia entre el pintor y el diputado, el cual, fue un gran anfitrión y ayuda en sus diversas estancias en Jávea. Fruto de esta relación es el retrato que Joaquín Sorolla le dedica a su amigo en 1905 con la dedicatoria “A Julio Cruañes, su amigo J. Sorolla”.

Continuará…

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