122 Aniversario de la llegada de Sorolla a Jávea

Fotografía de Joaquín Sorolla en Jávea (1898) (Imagen: Museo Sorolla nº 80021)

Hoy 7 de octubre, hace 122 años, llegaría por primera vez el pintor Joaquín Sorolla a Jávea para quedarse durante siete días y posteriormente volver en tres ocasiones más. Siete días le bastó para ver un paraíso mediterráneo con una luz especial distinta a Valencia que le provocará un cambio de visión a la hora de trabajar sus cuadros, mucho más en contacto con lo natural y con la luz mediterránea.

En recuerdo a esta efeméride, hagamos un resumen de lo que aconteció en esos días, lo que vio, lo que pintó y lo que experimentó:

Joaquín Sorolla, con 33 años de edad, salió de Valencia, del Cabañal, en donde deja por unos días a su mujer Clotilde y a sus tres hijos María, Joaquín y Elena. El motivo que le lleva a viajar a Dénia y Jávea es inspirarse en el trabajo de la uva y la pasa (trabajo que era el desarrollo principal y fuente de riqueza en ambas poblaciones), para realizar los paneles que le había encargado el diplomático chileno Rafael Errázuriz (ver post). Llega el martes 6 de octubre a Dénia, allí se dará algún paseo por la población pero no parece que le guste mucho y tampoco encuentra inspiración para hacer nada, aunque consideró que quizás en otro momento pudiera tomar algunos apuntes (Carta CFS/267 y carta CFS/266). Lleva consigo cartas de recomendación para presentar en Jávea y ya habría tomado contacto con algunas personas como don Roque Chabás y Lloréns (natural de Dénia, sacerdote y archivero de la catedral de Valencia) o don Julio Cruañes Soler (en estos años vicepresidente de la Junta Local de Salvamento de Naúfragos).

El Xiquet de Jávea (1896). Joaquín Sorolla (Colección privada)

El miércoles 7 de octubre sale de Dénia, a las cinco y media de la mañana, montado en un borrico. Tomaría el camino dirección a Jávea, atravesaría La Plana dejando el Montgó a su derecha y bajaría por ese camino de curvas que estaría, lógicamente, sin asfaltar, con tierra, piedras y polvo. ¿Os podéis imaginar un trayecto así en esa época llevando maletas y apeos de pintura encima? Está claro que sería un trayecto que se le haría largo y cansado. Bajaría pasando junto a la Ermita del Cristo del Calvario y llegaría al pueblo de Jávea en donde, según su carta, parece que el pueblo y las autoridades le recibieron y le enseñaron el casco antiguo destacando la iglesia de San Bartolomé. De aquí, al atardecer llegaría al puerto en donde alquiló, quizá con ayuda de don Julio Cruañes Soler, una casita blanca situada junto al antiguo muelle del puerto y sobre la, hoy desaparecida, Caleta (casita que posiblemente estuvo ubicada en donde se encuentra La Casa del Pescador) (ver post).

Posible casa en donde se alojó Sorolla en 1896, hoy La Casa del Pescador

Sorolla tiene la necesidad de compartir con su esposa sus primeras sensaciones y sentimientos que le provoca conocer por primera vez  Jávea y no espera más a enviarle un telegrama (Ver telegrama CFS/271):

“Jávea sublime, inmensa, lo mejor que conozco para pintar. Supera a todo”

Ya más tranquilamente, cansado del viaje y la emoción, en el momento antes de acostarse y continuándola al despertarse, le escribe una carta con más detalle en donde no escatima en elogios ante lo que está viendo y experimentando (ver carta CFS/268):

“Esto tiene lo que yo deseo y más…; no encontrarías palabras para enaltecerlo, yo enmudezco de la emoción que aún me domina…; Esto es todo una locura, un sueño, el mismo efecto que si viviera dentro del mar…; es el sitio que soñé siempre, mar y montaña, pero qué mar…; he visto salir el sol rojo, el mar está etc. …, magnífico, ya no sé cómo decirlo”

Los días 8, 9 y 10 de octubre los pasa de un sitio para otro, haciendo excursiones y conociendo los rincones que le ofrece Jávea. En su carta a Clotilde con fecha 10 de octubre sigue elogiando aquello que ve y con idea clara de volver con su familia y pintar (ver carta CFS/269):

“¡Qué maravilla de país éste! no salgo de mi asombro, es preciso volver y pasar dos meses de trabajar de firme pues hay cosas magníficas que hacer”

Entre el domingo 11 y el martes 13 parece que los dedicó exclusivamente a trabajar y realizar algunas obras. Finalmente, el martes 13 de octubre se trasladará a Jesús Pobre y se alojará en la casa familiar de una amiga de su cuñada Enriqueta García del Castillo para marcharse a Valencia “con un gran dolor artístico”, en palabras del propio Sorolla, el miércoles 14 de octubre.

Cabo de San Antonio. Jávea (1897). Joaquín Sorolla (Colección privada)

En este corto periodo de tiempo, que sepamos, tan sólo realizó cuatro pinturas del natural que fueron El Xiquet de Jávea, el Cabo de San Antonio, la Escalinata de la iglesia de Jávea y una pintura del Cabo de San Antonio (0,12 x 0,80) y con la dedicatoria: “A mi amigo Cruañes, su amigo, J. Sorolla” que actualmente es propiedad de la familia Noreña-Cisneros. De estas tres obras, El Cabo de San Antonio es la que tuvo mayor trascendencia ya que fue presentada por diversas exposiciones en Madrid, París, Londres o Nueva York y de la que su amigo, el escritor Vicente Blasco Ibáñez escribió estas palabras:

“El Cabo de San Antonio es de una verdad aplastante. Aquello no es un cuadro, es la realidad. El marco parece una ventanilla de camarote que acaba de abrirse… Aquello no es pintar: es robar a la naturaleza la luz y los colores”

Aunque no conocemos o no se han conservado otros dibujos o bocetos que pudiera realizar sobre el paisaje o los trabajos de la uva, seguro que tomó apuntes para realizar los paneles encargados por Rafael Errázuriz. Entre estos paneles, la luz de los campos de vides de Jávea fueron su inspiración, e incluso en el panel de La Prensa de la Vid situó como paisaje de fondo el mar con el perfil del cabo de San Martín.

La Vendimia y La Prensa de la Vid (1897) Joaquín Sorolla

Esta fue su experiencia o por lo menos lo que interpretamos de ella ya que las auténticas sensaciones que le provocó venir a Jávea por primera vez nunca podremos saberlas, serían tan íntimas y personales que incluso, aunque las pusiera en palabras, sería siempre algo más, algo inexplicable que como en el presente  no se puede explicar con palabras.

Fuentes:

  • BLASCO IBÁÑEZ, Vicente: “Crónica artística. Sorolla” en El Pueblo. Valencia, 5 de junio de 1897.
  • Catálogo Museo Sorolla (www.ceres.mcu.es)
  • LLIDÓ, Ramón: Xàbia, un paraíso escondido. Madrid, 1968
  • LÓPEZ JUAN, Aramis: “Los paisajes del primer turista. Joaquín Sorolla en la costa de Jávea“. Octubre 2015.
  • PONS SOROLLA, Blanca: Epistolarios de Joaquín Sorolla: III. Correspondencia con Clotilde García del Castillo (1891-1911). Carta 108. Editorial Anthropos. 2010.
  • PONS SOROLLA, Blanca: Sorolla. Obras maestras. Ediciones El Viso. Madrid. 2012

 

 

 

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