El algarrobo. Jávea (1898)

El algarrobo, Jávea (1899) Joaquín Sorolla (Colección particular) Subastada por Christie’s en 2017

El Algarrobo es uno de los cuadros que Joaquín Sorolla realizó tras su segunda estancia a Jávea en junio de 1898. Es un cuadro que bien se podría titular algo así como “Mediterráneo” o “Tranquilidad mediterránea” ya que es la sensación que me despierta. Un paisaje apaisado en donde el protagonista de la composición es el árbol algarrobo en el centro de ella, marcando el carácter autóctono de un árbol que representa algo típico del Mediterráneo y de Jávea. Como si un padre protector fuera, su sombra sirve de refugio y descanso del sol a un rebaño de ovejas que se amontona pastando bajo él.

Algarrobo, Jávea (1898). Detalle del rebaño de ovejas con los contrastes de luz en la sombra

En un segundo plano aparecen unas chumberas, otra de las plantaciones más típicas del Mediterráneo y que al día de hoy nos podemos encontrar de manera salvaje o en jardines. Todo sirve de marco para mostrar el tercer plano de la pintura que no es más que la gran masa azul del Mediterráneo con el perfil del cabo San Martín a nuestra derecha. Un mar que deja ver una ciertas líneas más claras que indican el curso de las corrientes y la brisa para formar las olas que se dirigen hacia la playa.

El Algarrobo, Jávea (1899) Joaquín Sorolla (Colección particular). Detalle con la vista del cabo de San Martín.

El algarrobo es un árbol común que crece en la zona del Mediterráneo, y sin duda, en la zona de Jávea aún persisten muchos de ellos, algunos dicen que son centenarios o incluso milenarios. Es un árbol perenne, de tronco irregular. Su fruto es la algarroba, que son unas vainas comestibles de sabor dulce que rodea a las semillas que tiene en su interior.

Algarrobo centenario en Jesús Pobre (Imagen: http://www.lacantimploraverde.es)

Sorolla sabe reflejar a la perfección la luz del Mediterráneo en este cuadro. La claridad de los pastos al sol junto con la intensidad del blanco en la pared de la casa de la derecha nos da una sensación de un día justiciero de calor intenso y frente a esa sensación, el contraste de la sombra que ofrece el algarrobo nos invita a reposar mientras que nos ofrece una vista a modo de mirador hacia el mar Mediterráneo y su costa. Este mar, con un azul intenso de un día tranquilo, con una luz cegadora y clara y que al mismo tiempo podemos notar la sensación de brisa y el movimiento del agua con los reflejos que consigue mostrar con sus pinceles.

La verdad es que a Sorolla, además de llamarle la atención la vista, el paisaje y la luz de Jávea, creo que muestra la paz que le suscitó Jávea a través de este paisaje al mismo tiempo que quiere mostrar algo tan representativo del paisaje Mediterráneo como es el algarrobo, la costa, el mar y la montaña.

No le fue fácil realizar este cuadro, o por lo menos eso interpretamos a través de sus palabras, ya que en estas fechas apenas podía pintar por las prohibiciones que habían ordenado las autoridades frente a la amenaza de la guerra hispano-americano. Estas dificultades las deja reflejadas en su carta a su esposa Clotilde con fecha del 9 de junio de 1898 y donde bromea diciendo: “No pinto nada, me prohíben pintar hasta los algarrobos, figúrate si estaré divertido” (Carta CFS / 270). Por lo tanto, no sabría decir si el cuadro en sí lo pintó directamente en Jávea o a posteriori. No he encontrado bocetos de Sorolla que hiciera alguna composición para después llevarla a lienzo, que no significa que no las hiciera, aunque sabiendo su pasión por pintar directamente del natural seguramente que pudo realizarlo directamente en Jávea.

Si tuviéramos que buscar una localización desde donde Sorolla pintó este cuadro, creo que sería desde La Caleta, cerca de la caseta en donde posiblemente se alojó Sorolla en su primera estancia de 1896 (Ver post). Hoy estaríamos hablando en Jávea de la Calle La Caleta o incluso algo más desplazado, cerca de la Casa dels Cruañes ya que en fotografías antiguas se aprecia la abundancia de albarrobos que crecían de manera natural en esta zona cuando Jávea apenas sido urbanizaba y aún conservaba algunos de sus riuraus.

La Caleta, Jávea a principios del s.XX con algarrobos. Quizás uno de ellos fuera el pintado por Sorolla en su obra “El Algarrobo” (1898)

Este cuadro se encuentra actualmente en una colección privada. Tras haberla pintado la presentó, junto con La Caleta, Jávea (1898) y otras obras, a la Exposición General de Bellas Artes de Madrid en 1899. No consiguió ninguna medalla en ella pero dada la gran calidad de las mismas se le concedió la gran cruz de caballero de la Orden de Isabel la Católica (Museo Sorolla CS0131).

Catálogo de la Exposición General de Bellas Artes de Madrid en 1899 con las obras que Joaquín Sorolla presentó (Fuente: www.bdh.bne.es BA/7319)

Posteriormente presenta dichas obras en la Exposición Universal de París de 1900 con el que se le concedió el Grand Prix y en 1906 fue nuevamente expuesta en la Galería Georges Petit de París. A partir de ahí fue adquirida por un mecenas y ha pasado de mano en mano a través de adquisiciones privadas hasta hoy, que fue subastada el 23 de mayo de 2017 por más de un millón de dólares en Christie’s (Nueva York). La última vez que fue expuesta públicamente fue en la exposición Sorolla y Estados Unidos en la Fundación Maphre (septiembre 2014-enero2015) por cortesía de Sotheby’s.

El algarrobo, Jávea (1898) Joaquín Sorolla. Colección particular. Obra expuesta en la exposición Sorolla y Estados Unidos en 2014-15 (Imagen: www.conocermadrid.blogspot.com)

Fuentes:

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