El cabo San Antonio representado por Sorolla y otros pintores (I)

El cabo de San Antonio y su silueta desde la costa de Jávea es, junto con el cabo de San Martín, las dos estribaciones que identifican el paisaje de Jávea junto al mar. Es imposible pasear por la costa de Jávea, detenerte a ver la vista del cabo desde cualquier punto, a cualquier hora del día o con cualquier clima y que no te provoque sensaciones y sentimientos. En mi experiencia, las dos palabras que me vienen a la cabeza cuando lo contemplo es protección y belleza. Protección porque da la sensación que esa masa rocosa que se extiende desde el Montgó te está arropando y protegiendo frente a una masa de mar infinita o protección al ver cómo rompen las olas en un tiempo revuelto y chocan contra el cabo, es como si fuera un tótem mágico que sobresale de la costa. Y belleza porque me resulta una experiencia bella contemplarlo a lo largo del día y ver cómo van cambiando los colores, lo veo como una masa inerte en movimiento. Es curioso describirlo así pero cada día y a cada momento del día te ofrece una imagen distinta en función de la luz, de las nubes, del tiempo que haga y ante esos momentos cambiantes el cabo siempre está ahí y siempre permanece.

Yo no me atrevería a decir si otros pintores como Sorolla tuvieron las mismas sensaciones, pero lo que es evidente es que no pasa desapercibido y pudiendo elegir otros  puntos de vista de Jávea y su costa, el cabo de San Antonio siempre es un icono para representarlo.

Una de las primeras imágenes que he podido encontrar sobre la representación del cabo de San Antonio es en una pintura titulada Racó de San Antoni de Xàbia (ha. 1785) pintada por el pintor valenciano Mariano Ramón Sánchez (1740-1822). En la pintura aparece la vieja torre de San Jorge, hoy desaparecida, con el perfil del cabo de San Antonio. Está claro que pudiendo elegir otro tipo de vista como disponer la torre con el fondo del mar o bien mirando hacia el cabo de San Martín, se eligió este punto de vista desde la playa. Si la torre fue construida para defender las costas del ataque de piratas bereberes, el cabo representa un fuerte baluarte natural de protección de la misma.

Racó de San Antoni en Xàbia (ha. 1785) Mariano Ramón Sánchez. Colección del Palacio del Pardo de Madrid (Imagen: Francisco Juan-Vidal 2017)

Antes de la llegada de Joaquín Sorolla a la costa de Jávea ya hubo otro pintor y grabador que estuvo tomando una serie de dibujos del natural en la misma costa. Se trata del pintor valenciano Rafael Monleón y Torres (1843-1900), discípulo del pintor Carlos de Haes, especializado en la pintura y dibujo de marinas y barcos, muchas de ellas centradas en la costa levantina. Pues Monleón estuvo en Jávea en fechas que desconozco hasta el momento, quizás hacia 1866, pero también reflejó entre sus dibujos la típica vista del cabo de San Antonio desde la playa así como otros puntos de vista del mismo.

El Cabo de San Antonio, Jávea (¿1863-1900?) Rafael Monleón y Torres (Biblioteca Nacional de Madrid DIB/16/25/283)

Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923) llega por primera vez a Jávea en octubre de 1896 y le escribe a su esposa Clotilde la admiración de esta estribación geográfica: “el cabo de San Antonio es otra maravilla, un monumento de color rojizo enorme inmenso, y un color en las aguas de una limpieza y un verde brillante” (Carta CFS/268). Sorolla lo considera un escenario perfecto para pintar, ya no solo otorgándole el protagonismo que se merece como pintura de paisaje sino como escenario de fondo para otras composiciones como si de un telón de fondo teatral de tratara.

Ya lo deja patente en su primer viaje a Jávea, en octubre de 1896, al pintar El cabo de San Antonio (1897) en donde una de sus primeras obras será precisamente el paisaje que caracteriza a Jávea y que Sorolla resumió en sus palabras “Este es el sitio que soñé siempre, mar y montaña”. Imagino que Sorolla quiso plasmar la tranquilidad y serenidad que le suponía poder ver el cabo desde la pequeña casa en la que estuvo alojado en esta primera instancia (Ver post). Una vista desde donde disfrutaría de los cambios de luz que se producen en el cabo a lo largo del día, desde la claridad y transparencia de la mañana hasta los tonos rojizos y terrosos del atardecer.

Cabo de San Antonio. Jávea (1897). Joaquín Sorolla

En su segunda estancia de Jávea, en junio de 1898, el cabo de San Antonio vuelve a ser objeto de representación, posiblemente no tanto como le hubiera gustado ya que la situación de la guerra hispano-americana le prohibía tomar apuntes y realizar cuadros de la bahía (Ver post). No obstante los hizo y manteniendo el mismo punto de vista, el perfil del cabo visto desde lo que hoy es la playa del Montanar o desde las rocas del Montanar. Sorolla toma apuntes en días claros por la mañana o en días de tempestad mostrando así los colores cambiantes de la roca según la hora del luz del día o el tiempo que hacía en ese momento.

De su cuarta estancia en 1905, ahora con su esposa Clotilde y sus hijos, también realiza una serie de estudios de color y pinturas en el que destacaré estas dos obras: Clotilde y Elena en las rocas de Jávea (1905) y el retrato de William E.B. Startweather pescando en Jávea (1905). En ambas pinturas Sorolla elige pintar el cabo de San Antonio en un momento de la puesta de sol en donde los tonos rojizos y pardos resurgen iluminando de manera especial las rocas del cabo.

Clotilde y Elena en las rocas de Jávea (1905) Joaquín Sorolla (Colección particular)
William E.B. Starkweather pescando en Jávea (1905) Joaquín Sorolla (Hispanic Society de Nueva York A150)

No son las únicas obras de Sorolla, por supuesto, ya que recordemos que realizó varios cuadros de las rocas de Jávea tomadas desde lo que hoy sería o fue, la playa del Pope y que por tanto muestra una parte del mismo cabo pero no con su típico perfil característico. También existen otros cuadros en donde el cabo de San Antonio se adivina parcialmente pero lo recorta intencionadamente para acentuar una escena como ocurre en la obra Fin de la Jornada (1900).

Fin de la jornada. Joaquín Sorolla (1900). Coleccion particular

Por estas representaciones podemos decir que Joaquín Sorolla no fue el primero en mostrar algunos paisajes de Jávea y sobre todo del cabo de San Antonio, ya hubo algunos pintores quisieron plasmar estas vistas. Quizás hemos de reconocer que es Sorolla el que le da la difusión de inmortalizarlo en sus pinturas que después serán vistas en diversas exposiciones nacionales e internacionales y a su vez, fuera fuente de inspiración para otros artistas, los llamados “sorollistas”, los que eligieron seguir el camino emprendido por su maestro para establecerse en Jávea y pintar en estas tierras. Pero entonces ¿es Sorolla el que marca el inicio o la moda de pintar en Jávea? Yo creo que aunque la fama se la hemos atribuido a Sorolla, y que es evidente que marca una gran influencia en muchos artistas, Jávea, su costa, su mar y el cabo de San Antonio ya estaban ahí y siempre resultan un atractivo para todo aquel que experimenta contemplarlo.

Pero dejaremos para otro post la influencia de Sorolla y la imagen del cabo de San Antonio representado por otros artistas de ayer y de hoy.

Fuentes:

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