Yo soy el pan de la vida (1897) 2ª parte: Bocetos

Boceto final dibujado por Sorolla en una carta enviada a Rafael Errázuriz el 22 de octubre de 1896 (Imagen: Museo Sorolla, CS0821)

Hablábamos en el anterior post sobre el encargo y el proceso de cómo se iba realizando el cuadro “Yo soy el pan de la vida” que pintó Sorolla en 1897 para el diplomático chileno Rafael Errázuriz. En esta ocasión vamos a centrarnos en el proceso de creación del mismo ya que el Museo Sorolla conserva algunos de los apuntes y dibujos que dejó el pintor antes de componer este gran panel religioso.

A través de estos bocetos vemos la manera de componer del artista y cómo fue variando algunos aspectos. Todos se fechan en el año de 1896 aunque no sabemos el momento exacto ni en qué orden se fueron realizando, por ello los vamos a dividir aquí en temáticas.

El primer boceto

“Cristo predicando a los discípulos” (1896) (Imagen: Museo Sorolla, nº de inventario 11427)

Este dibujo realizado en tinta aguada y apaisado refleja la primera idea que tuvo Sorolla de hacer esta composición. Aparece Cristo predicando en primer plano sentado en tierra firme, rodeado de algunos de sus discípulos junto al lago Tiberiades de donde se aprecia una barca y al fondo un paisaje propio del desierto.

Quizás este dibujo está en relación con las conversaciones privadas que tuvieron Rafael Errázuriz y Joaquín Sorolla cuando se conocieron ya que se deduce que ambos tenían el deseo de viajar juntos a Palestina. Rafael le escribía en su carta de camino a Chile: “Nuestro viaje a Palestina ha quedado para las kalendas griegas” (Museo Sorolla, CS1712); y meses después le vuelve a escribir diciendo “Mi distinguido amigo hace días le envié unas vistas de Tiberiades” (Museo Sorolla, CS1716).

Bocetos y dibujos de velas

En algún momento Sorolla pensó cambiar la composición de la obra y disponer a Cristo con sus discípulos en una barca atracada desde la cual predica ante una serie de personas que le esperan en la orilla. Para ello la barca adquiere un protagonismo especial con la vela desplegada y se convierte en la protagonista de la composición final.

Joaquín Sorolla se inspira en la alburerenc, típica embarcación de la Albufera de Valencia, y para ello realiza una serie de estudios de velas y embarcación para incluirlo en la composición. Sabiendo que Sorolla le gustaba tomar apuntes del natural quizás no es descabellado pensar que estos apuntes los tomara en el verano de 1896 cuando se desplazó a Valencia a descansar.

Dibujos y bocetos para Cristo sentado en la barca

Existen otra serie de dibujos en los que la idea de Joaquín Sorolla fue ubicar a Cristo y a sus discípulos en la barca situando a Cristo en el centro de ella y sentado de tres cuartos y los apóstoles a un lado mientras que un grupo de personas le esperan o le escuchan desde la orilla. Para ello, realiza varios dibujos a carboncillo esbozando de una manera rápida sin añadir detalles, tan sólo siluetas, posiciones y estructura de la barca.

Dentro de estos dibujos preparatorios, existe uno que está realizado a color y con la técnica de pastel. El punto de vista de este dibujo es desde dentro del barco, como si el espectador estuviera también acompañando al grupo de Cristo, que se sitúa a la izquierda y apoyado en el mástil, y el de los apóstoles, que se encuentran a la derecha.

Boceto de Cristo predicando en la barca. Joaquín Sorolla. Ha. 1896 (Imagen: Museo Sorolla, nº inventario 00412)

Dibujos y bocetos de Cristo predicando en la barca de pié

Sorolla va jugando, va creando ángulos y puntos de vista distintos para componer su obra definitiva y en algunos apuntes da un cambio en la figura de Cristo en donde le ubica de pié en la barca, junto al mástil y en una actitud de predicar a aquellos que le reciben en la orilla.

En uno de los dibujos se encuentra Cristo nimbado en pié sobre una barca, dos apóstoles se encuentran sentados y una serie de personas le reciben en la orilla. El mástil y la vela se encuentran hacia la derecha de Cristo y el tamaño es algo más pequeña. Esta escena aparece enmarcada por un ángulo. En el mismo dibujo se aprecia a plumilla otra composición similar en la que aparece nuevamente Cristo de pié en la barca y con un estudio distintos de la vela que igualmente está a la derecha.

Estudio para Yo soy el Pan de la Vida. Joaquín Sorolla. Ha. 1896 (Museo Sorolla, nº inventario: 11535)

Otro pequeño dibujo o unos trazos del mismo se encuentran en un papel en donde aparece un retrato de Rafael Errázuriz. En esta ocasión Sorolla se va acercando más a la idea del cuadro final que pintó. Por un lado de nuevo está Cristo de pié y nimbado pero en esta ocasión Sorolla ha movido y ampliado la vela para ubicarla detrás de Cristo. Y por otro lado, en los pequeños y rápidos rasguños que hace se aprecia que su idea era enmarcar la escena con unas columnas dejando en la parte inferior un espacio para pintar una cartela.

Boceto y esquema del panel Yo soy el Pan de la Vida (Detalle). Joaquín Sorolla. Ha. 1896 (Imagen: Museo Sorolla, nº inventario 11553)

El dibujo final que mostramos es ya el definitivo que Joaquín Sorolla estaba pintando en su estudio. Es un dibujo que lo incluye en la carta que escribe a Rafael Errázuriz el 22 de octubre de 1896 y del cual Sorolla se lo describe de la siguiente manera: “No se si entenderá algo del cuadro, nuestro Sr. de pie encarga que hagan penitencia, en la barca van tres apóstoles S. Juan, Pedro y Santiago, el primer término del cuadro son lírios violeta y juncos, entre estos se ven los niños desnudos, que suben a la barca y el fondo, y parte del lado derecho del cuadro va lleno de gentes desde el primer término, la luz es fina pues es la que iluminan los rayos de sol de poniente pero sin impresionismos que en esto religioso harían muy mal, la ornamentación va pintado en la misma tela por si no quiere poner marco (que siempre haría mal) y pegando en la paret, la impresión total es mucha luz y la ornamentación blanca imitando mármol y oro, pero poquísimo” (Museo Sorolla. CS0821).

Boceto final dibujado por Sorolla en una carta enviada a Rafael Errázuriz el 22 de octubre de 1896 (Imagen: Museo Sorolla, CS0821)

Aunque la composición es muy similar a la obra final, aún vemos algunos elementos que no estaban incluidos en la obra definitiva o algunos cambios como por ejemplo la cartela inferior que Sorolla describe como “palabras de Cristo”, al final fue dispuesta en la parte superior con el título de la obra “Yo soy el Pan de la Vida”; las columnas jónicas que describe sí estarán incluidas en el cuadro y lo que no vemos en este boceto es al joven sin camiseta y apoyado en la columna de la izquierda que hace de elemento integrador entre el espectador y la escena religiosa.

En definitiva, Joaquín Sorolla, juega con los apuntes y empieza a idear cual puede ser la composición más idónea para realizar este gran panel, juega con diversos puntos de vista, con personajes, con posturas y efectos, se influye de elementos valencianos tradicionales como la barca y con una referencia al mundo clásico a través de enmarcar la obra en un trampantojo de columnas clásica. Toma apuntes tanto de su imaginación como del natural y lo mostrará en su obra definitiva.

Continuará….

Fuentes:

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